Es como cuando intentas hacer ejercicio después de mucho tiempo sin entrenar, te cansas, te ahogas, sientes que tus piernas te tiemblan y que no van a poder aguantar el peso de tu cuerpo, una gran presión en el pecho que hace que hasta que te marees, el oxígeno no te llega bien.
Tú intentas esforzarte más, superarte, conseguirlo, y te propones volverlo a intentar al día siguiente.
Pero al día siguiente te das cuenta que no te puedes levantar de la cama, que no puedes moverte, que te duele todo, cualquier parte de tu cuerpo, hasta partes que no sabías ni que existían...
Pues eso, eso es lo que me pasa contigo, me pasa cada vez que intento sacarte una sonrisa, no discutir más, y el dolor viene, y es peor que el ejercicio, mucho peor.
Me duele, si y mucho, luchar contra los celos, contra la sensación de saber que estas jugando conmigo y contra el hecho de que no solo estoy yo en tu vida, sino que tienes una larga lista más.
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